UNE-EN 16005: la columna vertebral de la seguridad en nuevas instalaciones de puertas peatonales automáticas

 

A lo largo de los últimos años, el sector de las puertas peatonales automáticas está experimentando un profundo, aunque silencioso, cambio. SI, durante décadas, el foco estuvo puesto en la fiabilidad mecánica, la durabilidad del operador y la estética de la instalación; hoy, ese enfoque resulta claramente insuficiente. Y la entrada en vigor y consolidación de la UNE-EN 16005 ha terminado de situar a la puerta automática en el lugar que le corresponde: un sistema activo de seguridad para las personas.

Esta norma no nace para complicar el trabajo del instalador ni para generar cargas documentales innecesarias. En su lugar, surge como respuesta a una realidad incuestionable: una puerta automática es una máquina en movimiento que interactúa directamente con usuarios no formados, en entornos muchas veces imprevisibles. La seguridad, por tanto, no puede depender de la buena intención ni de la experiencia acumulada; debe estar diseñada, verificada y documentada.

En auditorías técnicas y revisiones de conformidad, los mismos problemas se repiten con una frecuencia preocupante. Evaluaciones de riesgos genéricas, dispositivos de seguridad mal ubicados, parámetros de fuerza sin justificar, ausencia de evidencias de ensayo o expedientes técnicos incompletos. No se trata de errores aislados, sino de una falta de criterio común sobre qué exige realmente la UNE-EN 16005 y cómo debe aplicarse en una nueva instalación.

Documentar el cumplimiento normativo no consiste en archivar manuales del fabricante o entregar una declaración de conformidad estándar. Implica demostrar, con hechos verificables, que cada riesgo identificado ha sido tratado de forma coherente con el diseño de la puerta, su entorno y el uso previsto. Cuando esto no se hace correctamente, la instalación queda expuesta desde el primer día, tanto desde el punto de vista de la seguridad como de la responsabilidad legal.

Los errores más frecuentes en puertas peatonales automáticas no suelen estar en la tecnología empleada, sino en la interpretación de la norma: pensar que un sensor cubre cualquier riesgo, asumir que una configuración de fábrica es válida para todos los entornos, o creer que la puesta en marcha sustituye a la verificación normativa. La UNE-EN 16005 exige algo más: criterio técnico, trazabilidad y coherencia.

El punto de partida: entender el alcance real de la UNE-EN 16005

Profundizando en ella, se puede observar cómo la UNE-EN 16005 es una norma armonizada que establece los requisitos de seguridad en el uso de puertas peatonales motorizadas. Abordando la puerta automática como un conjunto funcional, integrado por la hoja, el operador, los dispositivos de protección, el sistema de control y el entorno de instalación, y entendiendo que la seguridad depende de la correcta interacción de todos estos elementos.

En este sentido, uno de los errores conceptuales más habituales es abordar la norma como si fuera un simple checklist técnico. La realidad es que su estructura responde a una lógica muy clara: identificar peligros, evaluar riesgos y aplicar medidas de protección adecuadas en función del uso previsto. La puerta no se evalúa en abstracto, se evalúa en su contexto real; así como los procedimientos que debe seguir el fabricante para declarar la conformidad del producto con las Directivas/reglamentos europeos procedentes.

En el caso de nuevas instalaciones, la responsabilidad de realizar la evaluación de conformidad y de garantizar el cumplimiento de la UNE-EN 16005 recae en el fabricante que pone la puerta automática en el mercado. No basta con que los componentes individuales cumplan sus respectivas normas de producto: la norma exige que el conjunto —tal y como se comercializa— funcione de forma segura una vez instalado, ajustado y configurado conforme a las instrucciones del fabricante. Un enfoque que obliga al fabricante a adoptar decisiones técnicas fundamentadas desde la fase de diseño y definición del producto. Aspectos como la ubicación de los sensores, la tecnología empleada, los límites de fuerza o la delimitación de las zonas de detección forman parte de la concepción de seguridad del producto y no pueden abordarse como meras decisiones comerciales.

El instalador, por su parte, ha de actuar conforme a las instrucciones y especificaciones del fabricante, limitándose a la correcta instalación del producto. Únicamente en aquellos casos en los que una empresa adquiere componentes por separado y los integra en una solución que pone en el mercado, deja de actuar como instalador para asumir, a todos los efectos, el papel de fabricante.

Requisitos esenciales de seguridad: del papel a la realidad

La norma identifica una serie de zonas peligrosas asociadas al movimiento de la puerta: aplastamiento, cizallamiento, impacto y arrastre. Cada una de ellas debe ser tratada con una medida de protección eficaz, ya sea mediante diseño inherente, resguardos o dispositivos de protección activos.

Aquí aparece uno de los puntos más críticos en auditoría: la coherencia entre riesgo y solución aplicada. No todas las puertas requieren los mismos dispositivos, pero todas deben justificar por qué los riesgos están controlados. Un sensor volumétrico mal orientado o una cortina de infrarrojos con zonas muertas no cumplen su función, aunque estén físicamente instalados.

La limitación de fuerzas es otro aspecto especialmente sensible. La UNE-EN 16005 establece valores máximos y procedimientos de ensayo que no admiten interpretaciones laxas. Medir fuerzas no es una formalidad; es una evidencia objetiva de que la puerta puede interactuar con una persona sin causarle daño.

Cuando estos ensayos no se realizan, o se hacen sin criterio, la instalación queda técnicamente indefendible. En caso de incidente, la ausencia de datos medidos y registrados se convierte en un problema grave para todos los agentes implicados.

Auditorías y puntos conflictivos: donde el sector tropieza una y otra vez

Las auditorías técnicas ponen de manifiesto patrones claros. Evaluaciones de riesgos copiadas de otros expedientes, sin referencia al entorno real. Planos inexistentes o desactualizados. Declaraciones de conformidad que no identifican la puerta concreta instalada. Manuales entregados al usuario final sin adaptación a la instalación específica.

Otro punto recurrente es la falta de trazabilidad. No se documenta quién ha realizado los ajustes, con qué criterios ni en qué fecha. La UNE-EN 16005 no exige burocracia, exige responsabilidad técnica. Cuando esa responsabilidad no queda reflejada por escrito, la instalación pierde valor profesional.

Estos conflictos no se resuelven con más papeles, se resuelven con mejor criterio técnico y con procedimientos claros, compartidos por todo el sector.

Documentar el cumplimiento: proteger la instalación y al profesional

Un expediente técnico bien construido cuenta una historia lógica: describe la puerta, analiza los riesgos, explica las soluciones adoptadas y aporta evidencias verificables. No es un archivo muerto, es una herramienta de defensa técnica.

Documentar correctamente significa incluir esquemas de zonas protegidas, registros de ensayo de fuerzas, configuración de parámetros relevantes y una evaluación de riesgos específica. Este enfoque no solo cumple la norma, eleva el nivel profesional del sector y genera confianza en el cliente final.

Errores frecuentes en puertas peatonales automáticas

Muchos de los problemas detectados no responden a mala fe, sino a inercias históricas. Confiar en configuraciones estándar, asumir que “siempre se ha hecho así” o delegar toda la responsabilidad en el fabricante son prácticas que la UNE-EN 16005 ha dejado obsoletas.

Cada instalación es única. Ignorar esta premisa es el origen de la mayoría de no conformidades.

Unificar criterios: el papel de AEPA como espacio de consenso técnico

En definitiva, es evidente que el sector necesita un lenguaje común, criterios compartidos y una interpretación alineada de la norma. En este contexto, AEPA desempeña un papel esencial como punto de encuentro y referente técnico, no como entidad prescriptora, sino como facilitadora del conocimiento, la formación y la generación de consenso.

Cuando el sector trabaja bajo un marco interpretativo compartido, la norma deja de percibirse como una imposición o una amenaza y pasa a ser lo que realmente es: una herramienta para dignificar el oficio, mejorar la seguridad y reforzar la posición del sector frente a clientes, administraciones y aseguradoras.

La UNE-EN 16005 no es el final del camino, sino el hilo conductor que permite construir un relato coherente: el de un sector maduro, responsable y técnicamente sólido. AEPA lleva años contribuyendo a ese proceso desde la colaboración y el rigor técnico. El reto ahora es que todos lo hagamos nuestro.

Del motor al dato: Cómo la digitalización redefine las principales tendencias en la evolución de las puertas automáticas en 2026

El sector de las puertas automáticas se aproxima a 2026 sumergido en un ambiente de transformación profunda. Durante décadas, la innovación se ha apoyado en avances mecánicos, mejoras en seguridad y automatismos cada vez más robustos. Sin embargo, la combinación actual de digitalización, conectividad IoT, sensores avanzados y nuevas demandas de los edificios inteligentes crea un escenario distinto. De esta manera, las puertas automáticas dejan de percibirse como un sistema aislado y evoluciona hacia un componente inteligente capaz de integrarse, informar y anticiparse.

La creciente presión por mejorar la eficiencia energética, reducir averías, reforzar la seguridad, registrar el uso y garantizar accesos fluidos está acelerando un cambio que parecía lejano. El sector entra en un ciclo orientado al dato y a la interacción digital. 2026 será decisivo porque coincide con la adopción masiva de tecnologías que antes permanecían en fase piloto. La madurez de estas soluciones abre un capítulo distinto para fabricantes, instaladores y usuarios, que deberán adaptarse a una realidad donde la mecánica ya no basta.

 Tendencias tecnológicas que marcarán 2026

Antes de detallar las innovaciones, conviene entender que todas responden a la misma dinámica: las puertas automáticas ya no giran alrededor de la motorización, sino de la capacidad del sistema para interpretar lo que ocurre a su alrededor. Cada tendencia es una pieza más de este ecosistema digital que se extiende por todo tipo de edificios. Aunque con ritmos distintos según el tipo de producto y empresa, las siguientes tendencias marcarán el desarrollo del sector en los próximos años:

  1. Automatismos inteligentes: el automatismo evoluciona hacia una plataforma que toma decisiones basadas en datos. Los nuevos cuadros de control ajustan parámetros de funcionamiento según el desgaste, la temperatura, el número de ciclos o las condiciones ambientales. La puerta se adapta en tiempo real para mejorar precisión, suavidad y vida útil. Los sistemas inteligentes detectan anomalías mecánicas antes de que sean visibles y optimizan cada movimiento, lo que reduce esfuerzos y mejora la seguridad operativa.
  2. Conectividad e integración IoT: la conectividad ya es un requisito estratégico para edificios que gestionan múltiples instalaciones desde un único punto. Las puertas automáticas se comunican con plataformas centralizadas y comparten información sobre estado, consumos, número de ciclos, alertas y eventos de acceso. La integración con sistemas BMS, software de seguridad o soluciones de control de flujos convierte a la puerta en un nodo fundamental dentro del edificio inteligente. Esta conectividad favorece la gestión remota y agiliza la toma de decisiones.
  3. Sensores avanzados y apertura sin contacto: la sensórica moderna redefine cómo la puerta detecta la presencia y el movimiento. Los radares de alta precisión, los sensores lidar, los sistemas de visión con procesamiento integrado y los dispositivos de proximidad sin contacto elevan la seguridad, mejoran la discriminación de usuarios y reducen aperturas innecesarias. Los entornos sanitarios y comerciales verán una adopción masiva de tecnologías sin contacto, que incrementan la higiene y optimizan el rendimiento energético en zonas climatizadas.
  4. Mantenimiento predictivo y supervisión remota: el mantenimiento deja de depender del calendario y pasa a basarse en el estado real del sistema. La información que generan los sensores y los automatismos inteligentes permite anticipar fallos con semanas de margen. El instalador puede visualizar el rendimiento desde una plataforma remota y decidir cuándo intervenir, lo que reduce emergencias y mejora la disponibilidad del equipo. El cliente obtiene un servicio más fiable y una visión clara del ciclo de vida de su puerta.
  5. IA y análisis de uso: la inteligencia artificial introduce una nueva forma de gestionar la operación diaria. Los algoritmos interpretan patrones de tránsito, ajustan horarios, detectan comportamientos anómalos y ayudan a optimizar la apertura según el entorno. En zonas de gran flujo, esta capacidad facilita la movilidad, minimiza bloqueos y contribuye a una mayor seguridad. La IA también permite comparar el uso entre distintas puertas para mejorar la planificación de mantenimiento.
  6. Sostenibilidad tecnológica: la sostenibilidad entra en una etapa de madurez. No se limita a la eficiencia energética del motor, sino a un enfoque más global que abarca materiales reciclables, automatismos que reducen pérdidas térmicas, sistemas que evitan aperturas innecesarias y control exhaustivo del consumo. Las puertas automáticas se integran en estrategias energéticas del edificio y contribuyen a la reducción de emisiones en instalaciones con un ciclo de uso intensivo.

Sin embargo, el proceso de expansión de estas tendencias no será uniforme en todo el parque de producto. Las puertas automáticas fabricadas por empresas con mayor capacidad tecnológica, como las de tráfico peatonal, industriales rápidas, cortafuegos o frigoríficas, serán las primeras en incorporar de forma significativa estos avances. En cambio, otros productos más tradicionales, como las puertas de cerrajería (basculantes, correderas, batientes), fabricadas en su mayoría por empresas pequeñas y con menor grado de industrialización, adoptarán estas innovaciones en plazos más amplios.

Implicaciones para los profesionales del sector

Ante esta oleada de nuevas innovaciones, es pertinente señalar cómo el nuevo ciclo no solo introduce tecnología; sino que redefine los roles y expectativas puestas en los profesionales del sector. Al pasar las puertas automáticas a ser un sistema técnico con componentes digitales, diagnósticos avanzados y responsabilidades de ciberseguridad, también se transforma la forma en que trabajan instaladores, fabricantes y gestores de edificios.

  • Cambios para los profesionales: el instalador deberá dominar competencias digitales que hace unos años eran accesorias. La configuración de redes, la puesta en marcha de plataformas IoT, la interpretación de datos y la validación de seguridad serán parte del trabajo cotidiano. El perfil técnico se amplía: ya no basta con comprender motores y sensores, también es necesario gestionar firmware, protocolos de comunicación y configuraciones remotas. El instalador se convierte en un integrador tecnológico.
  • Cambios para el usuario final: el usuario encontrará puertas más transparentes en cuanto a funcionamiento. Tendrá acceso a paneles donde podrá consultar ciclos, energía consumida, estado del sistema o próximas intervenciones recomendadas. También podrá activar funciones avanzadas como horarios inteligentes o modos de seguridad reforzada. Esta nueva relación con la instalación exige una comunicación clara para que el usuario aproveche las capacidades sin generar expectativas irreales.

En este contexto, también es evidente la reconfiguración del rol de AEPA, que desempeñará un papel esencial en la transición del sector. Las guías técnicas, los cursos de capacitación específicos, los programas de actualización normativa, los talleres sobre IoT y mantenimiento predictivo y la difusión de casos de éxito serán herramientas clave para que el sector avance de forma ordenada. El acompañamiento institucional ayudará a evitar brechas entre fabricantes, instaladores y usuarios.

Retos del sector ante las nuevas tendencias

Por último, merece la pena destacar cómo la incorporación de estas tecnologías no estará exenta de desafíos. En un momento de transformación tan evidente como el actual, el sector debe prepararse para una etapa en la que la técnica avanza rápido y obliga a replantear procesos. Cada reto condiciona la capacidad de las empresas para adoptar estas innovaciones sin comprometer la calidad del servicio.

  • Costes de adopción: la integración de automatismos inteligentes, sensores avanzados y sistemas de conectividad implica inversiones que requieren planificación. El retorno de la inversión suele ser claro en instalaciones intensivas, pero no siempre en pequeños negocios o comunidades. Será necesario diseñar propuestas equilibradas y explicar el valor añadido con criterios objetivos.
  • Formación técnica: la actualización profesional se convierte en una prioridad. Los sistemas conectados y la IA incluyan conceptos que no formaban parte del perfil tradicional del instalador. El desafío no está solo en aprender nuevas herramientas, sino en mantener el ritmo ante actualizaciones frecuentes y ciclos tecnológicos más cortos.
  • Integración con infraestructuras existentes: una parte significativa del parque instalado tiene más de diez años. Modernizar estas puertas sin afectar su seguridad requiere conocimiento del histórico, compatibilidad con normativas y soluciones híbridas que permitan incorporar conectividad sin sustituir todo el sistema. Este punto será especialmente delicado para instaladores con un volumen elevado de mantenimiento.
  • Comunicación al cliente: el aumento de funcionalidades exige una explicación clara y realista. La comunicación se convierte en un factor estratégico para evitar malentendidos, elevar la satisfacción y fomentar una adopción eficiente. Explicar cómo funcionan las plataformas, qué datos se generan y qué ventajas aporta el mantenimiento predictivo será parte del servicio profesional.

En conclusión, es evidente que la digitalización será un factor decisivo en la evolución del sector, pero su despliegue será progresivo y diferenciado según el producto y el perfil del fabricante. Si bien es cierto que el próximo año 2026 puede marcar el inicio de una etapa más definida, reforzada por la entrada del nuevo Reglamento de Máquinas en 2027, lo importante es comprender que el cambio ya ha comenzado. Siendo la clave para el sector acompañar este proceso, adaptarse con realismo y aprovechar la oportunidad de construir un modelo más eficiente, seguro y conectado.

Es el instante ideal para que los profesionales se adelanten al cambio, refuercen sus competencias y se apoyen en entidades como AEPA para avanzar con criterios fiables. La invitación es clara: participar en este nuevo capítulo, integrar la innovación en la práctica diaria y construir un sector moderno, competitivo y preparado para lo que llegará en 2026.

La responsabilidad técnica tras un fallo en puertas automáticas

Hay fallos que hacen ruido y otros que pasan desapercibidos. Una puerta automática que se atasca o un sensor que deja de responder pueden parecer simples incidencias, parte del día a día de cualquier mantenedor. Pero cada fallo cuenta una historia: una revisión que se pospuso, una pieza que no se documentó, una recomendación que nunca se entregó al cliente.

Cada fallo es un recordatorio de que las puertas automáticas, tanto en entornos industriales como residenciales, forman parte de la seguridad y la operatividad de un espacio. Y aunque a veces no haya víctimas ni daños materiales, cada incidente deja algo en juego: la confianza del usuario y la reputación del profesional que intervino en su mantenimiento o reparación.

En España, mantener las puertas en condiciones seguras es una obligación legal, pero no lo es tener un contrato de mantenimiento permanente. Esto genera confusión: muchas puertas carecen de un mantenedor fijo, pero siguen estando sujetas a las mismas exigencias de seguridad industrial y prevención de riesgos. Por tanto, tanto el propietario como el técnico que interviene —sea mantenedor habitual o reparador puntual— asumen una parte de esa responsabilidad.

Prevenir fallos, en este contexto, no depende solo de la normativa, sino del criterio técnico y la buena práctica de cada profesional.

Una puerta que falla no solo se rompe, pone en riesgo

Cuando una puerta automática deja de funcionar, el problema parece técnico. No abre, no detecta, se bloquea. Pero las consecuencias pueden ser graves: personas atrapadas, accesos bloqueados, actividad interrumpida o incluso incumplimientos en materia de seguridad laboral.

El usuario ve un fallo mecánico, pero el técnico sabe que detrás de esa avería puede haber un mantenimiento insuficiente, una falta de ajustes, o simplemente la ausencia de seguimiento. Y cuando ocurre un incidente, la primera pregunta suele ser la misma: ¿quién era el mantenedor? Aquí es donde empieza la responsabilidad profesional. No porque exista un contrato, sino porque toda intervención deja huella. Un fallo técnico, en última instancia, también puede interpretarse como un fallo de diligencia si no se demuestra que la puerta se encontraba en condiciones adecuadas.

Por qué fallan las puertas automáticas

Y es que, pese a que cada puerta tiene su historia, pero los motivos suelen repetirse. El más común es el mantenimiento deficiente o directamente inexistente. Hay instalaciones que pasan años sin una revisión real. Hasta que un día dejan de funcionar, y entonces todo corre prisa. En esos casos, la avería no es una sorpresa: es el resultado natural de la falta de seguimiento.

También hay fallos provocados por componentes no originales o incompatibles. En apariencia, todo encaja. Pero las puertas automáticas son sistemas sincronizados, y basta con una pieza que no cumpla las especificaciones del fabricante para alterar la lógica de funcionamiento. Un sensor que reacciona un segundo más tarde puede marcar la diferencia entre seguridad y accidente.

Otra causa habitual está en el uso o las condiciones. Un motor diseñado para 20 ciclos diarios trabajando en una puerta de garaje comunitario con 200 movimientos al día no tardará en pedir auxilio. Lo mismo ocurre con entornos agresivos: humedad, polvo, frío extremo o exposición solar constante acortan la vida útil de cualquier sistema si no se adapta correctamente.

Y luego están los cambios invisibles: los ajustes hechos por terceros sin dejar rastro. Un puenteo improvisado, una central modificada, un fusible sustituido sin registro. Cuando ocurre un incidente y nadie sabe quién tocó qué, la responsabilidad acaba en quien figura en la placa del mantenedor. Este tipo de situaciones ilustra bien cómo se entrelazan los fallos en puertas automáticas y la responsabilidad del técnico, especialmente cuando falta trazabilidad documental.

¿Quién responde? Y por qué no todo es culpa del mantenedor

En este sector, la línea entre lo técnico y lo legal es delgada, pero hay algo que está claro: el técnico es responsable de su trabajo, no del uso que el cliente haga después. Sin embargo, cuando no hay registros claros, todo el peso recae en quien “parece” responsable, y eso casi siempre es el mantenedor.

Aunque no existe una obligación legal de contar con un mantenedor fijo, sí es obligatorio mantener las puertas automáticas en condiciones seguras, conforme a la Ley de Industria y a la normativa de Prevención de Riesgos Laborales.

El Código Técnico de la Edificación (CTE) ya lo reflejó en su modificación del 23 de abril de 2009, cuando señaló que la instalación, uso y mantenimiento de las puertas de garaje, industriales y comerciales debía realizarse según la norma UNE EN 16235:2002+A1:2009. A pesar de que este texto fue posteriormente retirado del cuerpo principal del CTE y relegado a nota a pie de página, su valor interpretativo sigue siendo relevante.

No obstante, la UNE EN 16235:2002+A1:2009 fue anulada el 20/10/2022 y no ha sido sustituida por la UNE EN 12453:2018+A1:2022, ya que esta última se centra en los aspectos técnicos y métodos de ensayo para garantizar la seguridad de uso, pero no aborda cuestiones de mantenimiento.

En la actualidad, la UNE 85635 continúa vigente y es la referencia citada en los comentarios del CTE DB SUA (15/07/2024). Aunque también se menciona por error la UNE-EN 12635, ya derogada, la 85635 se mantiene como guía técnica de referencia en España.

No es de obligado cumplimiento, pero su aplicación demuestra diligencia profesional y se considera esencial en auditorías, certificaciones y controles de seguridad industrial. Esta norma insiste en la necesidad de conservar las puertas conforme a las instrucciones del fabricante, o en su defecto, siguiendo procedimientos equivalentes que garanticen el cumplimiento del marcado CE y la seguridad de uso.

En este contexto, AEPA —la Asociación Empresarial de Puertas Manuales y Automáticas— ofrece orientación técnica, formación actualizada y recursos útiles para que los profesionales del sector trabajen con criterios claros, incluso cuando la normativa no es vinculante.

Cómo prevenir conflictos y proteger tu trabajo

A la hora de dirimir la responsabilidad del mantenedor y del reparador ocasional, es donde conviene distinguir que el mantenedor fijo —aquel que realiza revisiones periódicas y conserva la trazabilidad del sistema— asume una responsabilidad más amplia. Se espera de él que mantenga la puerta operativa y sin riesgos previsibles. Si una avería se produce por falta de revisión o por omisión de recomendaciones, su responsabilidad técnica puede ser significativa.

El reparador ocasional, en cambio, responde únicamente de su intervención concreta. Su deber es dejar la puerta en condiciones seguras tras la reparación, pero no puede garantizar el estado general de un sistema que no mantiene de forma regular. Su responsabilidad se limita al alcance de su actuación y a los posibles fallos derivados de ella. Esta diferencia, aunque a menudo se ignora, es clave para proteger la profesión y definir correctamente las expectativas de cada parte.

En cualquier caso, sea mantenedor habitual o técnico puntual, la protección empieza siempre por la documentación.
Un registro claro —qué se hizo, cuándo y por qué— es la mejor herramienta de defensa ante cualquier reclamación. A su vez, una nota firmada por el cliente, una observación técnica o un aviso de sustitución recomendado son pruebas de diligencia. Mientras que también es fundamental comunicar por escrito las recomendaciones. Si se detecta un riesgo, debe notificarse expresamente: “se recomienda sustituir el sensor antes del invierno”, “la guía presenta desgaste, conviene revisar en 3 meses”. Estas advertencias documentadas pueden marcar la diferencia entre un profesional previsor y un técnico que “no avisó”.

Y, por último, formación continua. Las normas cambian, los sistemas evolucionan, y lo que hace unos años era una instalación estándar hoy puede requerir medidas adicionales. El conocimiento técnico actualizado no solo mejora el servicio: respalda la responsabilidad profesional.

Conclusión: tu trabajo no termina cuando la puerta se cierra

Una puerta automática no es un elemento más del edificio. Es parte del sistema de seguridad, de evacuación y de accesibilidad. Su fiabilidad depende del cuidado que haya detrás, y ese cuidado tiene nombre y apellidos: los del técnico que la instaló y la mantiene.

Un profesional que previene, documenta y se comunica deja huella. No solo evita incidentes, también genera confianza. Porque cuando un cliente sabe que su puerta está en manos de alguien que se anticipa a los fallos, lo más probable es que siga contando con él muchos años.

En este oficio, la diferencia entre reparar y garantizar seguridad está en la forma de trabajar. Y cuando se trabaja bien, una puerta automática deja de ser un riesgo para convertirse en lo que siempre debió ser: una entrada segura y fiable, abierta gracias al criterio de un buen técnico.

Soluciones sostenibles en puertas automáticas: innovación al servicio de la eficiencia

La sostenibilidad ha dejado de ser un argumento de marketing para convertirse en un factor decisivo de competitividad. En prácticamente todos los sectores, desde la automoción hasta la construcción, las decisiones de compra y los procesos de fabricación se orientan hacia la reducción del impacto ambiental. Y el sector de las puertas automáticas no es ajeno a esta transformación.

En él, fabricantes, instaladores y usuarios finales exigen soluciones que garanticen eficiencia y seguridad, pero que al mismo tiempo integren criterios de responsabilidad ambiental. Un cambio que viene impulsado por varios factores: la presión regulatoria, el aumento de los costes energéticos, la demanda de edificios más eficientes y la creciente sensibilidad social hacia el cuidado del entorno.

En este contexto, la sostenibilidad deja de ser una opción secundaria para convertirse en un elemento de valor añadido en toda la cadena: los fabricantes se diferencian con productos innovadores, los instaladores generan confianza ofreciendo tecnología avanzada y los usuarios finales disfrutan de sistemas fiables, eficientes y alineados con sus valores.

Comprender qué implica la sostenibilidad en puertas automáticas es el primer paso para aprovechar las oportunidades que ofrece este cambio.

Qué implica la sostenibilidad en puertas automáticas

Hablar de sostenibilidad en este sector significa ir más allá de la simple eficiencia energética. Requiere analizar todo el ciclo de vida de las puertas automáticas, desde los materiales empleados hasta su comportamiento en el uso diario y su impacto en el consumo energético de los edificios donde se instalan. Cada mejora en diseño, componentes o control repercute directamente en la huella ambiental y en la rentabilidad de la inversión.

  • Reducción del consumo energético: motores más eficientes y sistemas de control que evitan movimientos innecesarios permiten disminuir la demanda eléctrica en cada apertura y cierre.
  • Materiales reciclables o de bajo impacto en fabricación: el uso de aluminio reciclado, aceros de alta durabilidad o plásticos técnicos con menor huella de carbono refuerza el compromiso medioambiental desde la fase de producción.
  • Larga vida útil y bajo mantenimiento: la durabilidad de componentes mecánicos y electrónicos se traduce en menos sustituciones, menos residuos y un menor coste total para el usuario.
  • Optimización del aislamiento térmico: las puertas automáticas, especialmente en entornos comerciales o industriales, desempeñan un papel clave en la eficiencia energética de los edificios al limitar pérdidas de calor o frío.
  • Control inteligente de aperturas: sensores avanzados y sistemas de programación ajustan el tiempo de apertura al tránsito real, evitando pérdidas innecesarias de climatización.

Soluciones tecnológicas sostenibles disponibles

La innovación tecnológica aplicada a las puertas automáticas ha dado lugar a un conjunto de soluciones que permiten avanzar en sostenibilidad sin comprometer seguridad ni funcionalidad. Estas tecnologías ya se encuentran disponibles en el mercado y representan la evolución natural hacia un modelo más eficiente y respetuoso con el entorno.

De esta manera, a lo largo de los últimos años, la innovación tecnológica ha abierto el camino a soluciones sostenibles que ya están al alcance del sector:

  • Motores de bajo consumo energético: adaptados a normativas de eficiencia como la directiva europea Ecodesign, que establece requisitos mínimos de rendimiento.
  • Sistemas de control con optimización de ciclos: programadores y sensores que regulan la apertura en función de la afluencia y condiciones del entorno, garantizando un uso racional de la energía.
  • Aislamiento térmico integrado: hojas y marcos con rotura de puente térmico o materiales aislantes que refuerzan la envolvente del edificio.
  • Alimentación por energía solar: especialmente útil en instalaciones autónomas o ubicadas en zonas sin acceso fácil a la red eléctrica, donde los paneles solares permiten una operación limpia y continua.

 Ventajas competitivas para fabricantes e instaladores

La sostenibilidad no solo responde a una necesidad ambiental, siendo también uno de los principales argumentos en términos de negocio. Tanto fabricantes como instaladores pueden encontrar en las soluciones sostenibles una vía de diferenciación en el mercado, cumpliendo con normativas y respondiendo a la creciente exigencia de clientes más informados y responsables. Así, la adopción de estas soluciones genera beneficios que trascienden la eficiencia energética:

  • Diferenciación frente a clientes públicos y privados: contar con un catálogo sostenible supone una ventaja clara en proyectos donde la sostenibilidad es criterio de selección.
  • Cumplimiento con normativas medioambientales: en España, planes como el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030) marcan un marco de referencia que también influye en el sector de la edificación.
  • Reducción de costes para el usuario final: un sistema que consume menos y exige menor mantenimiento es más atractivo en términos de retorno de inversión.
  • Acceso a licitaciones y subvenciones: muchos programas de ayudas para eficiencia energética en edificios priorizan soluciones tecnológicas que acrediten impacto positivo en sostenibilidad.

Retos actuales y próximos pasos en el sector

Aunque las soluciones sostenibles ya están disponibles y demuestran beneficios claros, el sector de las puertas automáticas se enfrenta a barreras que deben superarse para que su implantación sea generalizada. El reto pasa por equilibrar la innovación tecnológica con la accesibilidad económica y la formación necesaria para asegurar un servicio de calidad. Y es que el camino hacia un modelo más sostenible plantea desafíos que deben abordarse con visión de futuro:

  • Coste inicial de componentes sostenibles: aunque el ahorro a medio plazo es evidente, el precio de partida sigue siendo un freno para determinados proyectos.
  • Formación técnica para instalación y mantenimiento: la especialización de los instaladores es clave para garantizar que estas tecnologías cumplan su función y generen confianza.
  • Falta de etiquetado ecológico o estandarización clara: la ausencia de un sistema homogéneo de certificación dificulta la comparación entre productos.
  • Necesidad de comunicar el valor de la sostenibilidad al cliente final: trasladar de forma clara el impacto positivo de estas soluciones ayuda a justificar la inversión inicial y acelerar la transición.

El posicionamiento clave de AEPA ante esta transformación

Por todo lo expuesto anteriormente, se hace evidente cómo el sector de las puertas automáticas tiene la oportunidad de situarse en la vanguardia de la eficiencia y la innovación. La sostenibilidad no es un obstáculo, sino un motor de competitividad que abre nuevos mercados, asegura cumplimiento normativo y aporta valor a toda la cadena.

Desde AEPA (Asociación Empresarial de Puertas Manuales y Automáticas) apoyan esta transición del sector hacia un modelo más eficiente, competitivo y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Apostamos por la formación, la innovación y la colaboración como claves para integrar la sostenibilidad de forma real y efectiva en el mundo de las puertas automáticas.

Nuevas oportunidades para emprender en el sector de puertas automáticas: claves para arrancar este otoño con impulso

Emprender en el sector de puertas automáticas cobra especial sentido en otoño, una etapa clave del calendario profesional.

Tras el parón estival, septiembre inaugura un ciclo marcado por la planificación y la toma de decisiones estratégicas. Al ser la etapa en la que se reactivan proyectos, resurgen contactos y las empresas vuelven a acelerar su actividad. Así, para los emprendedores, este momento es una ventana de oportunidades: un terreno fértil para observar tendencias, identificar nichos de mercado y poner en marcha iniciativas con fuerza renovada.

En este contexto, el sector de las puertas automáticas se posiciona como un espacio de desarrollo empresarial con un potencial evidente. La combinación de avances tecnológicos, nuevas exigencias normativas y transformaciones sociales crea un escenario que reclama soluciones más inteligentes, sostenibles y seguras. Y quienes sepan leer esas señales podrán encontrar su lugar con propuestas diferenciales:

  • Recuperación posverano: con el repunte de la actividad industrial y comercial, las inversiones en instalaciones y accesos automatizados vuelven a estar en la agenda de empresas y comunidades.
  • Digitalización pendiente: muchas pymes instaladoras y mantenedoras siguen trabajando con metodologías tradicionales. La falta de integración digital abre un espacio enorme para quien aporte soluciones conectadas y escalables.
  • Relevo generacional: una parte relevante del tejido de empresas instaladoras está en proceso de traspaso generacional, lo que abre opciones de colaboración, asociación o incluso adquisición de negocios consolidados.
  • Incentivos públicos y fondos europeos: programas orientados a la rehabilitación energética, la accesibilidad y la transformación digital constituyen un respaldo financiero que puede marcar la diferencia para los proyectos que arranquen ahora.

Oportunidades en el horizonte

Una conjunción de factores que se traduce en oportunidades evidente para quienes quieran emprender con visión de futuro. La clave está en detectar dónde se cruzan las necesidades reales del mercado con las innovaciones técnicas que ya están disponibles. Entre los ámbitos con mayor proyección destacan:

  • Rehabilitación y accesibilidad en edificios residenciales: el cumplimiento de normativas vinculadas a accesibilidad universal y seguridad está impulsando la sustitución de puertas manuales por soluciones automatizadas que mejoran la movilidad en comunidades de vecinos y espacios públicos.
  • Puertas inteligentes para entornos industriales y logísticos: la integración de tecnologías IoT permite monitorizar en tiempo real el funcionamiento de los accesos, optimizar flujos de trabajo y mejorar la seguridad.
  • Sostenibilidad y eficiencia energética: las puertas de bajo consumo, capaces de minimizar pérdidas térmicas y reducir el gasto eléctrico, encajan de lleno en la estrategia de descarbonización que se promueve desde la Unión Europea.
  • Servicios de mantenimiento predictivo: la evolución hacia sistemas conectados abre un campo para los servicios basados en análisis de datos, anticipando averías y reduciendo tiempos de inactividad en instalaciones críticas.

Retos que no deben subestimarse

Sin embargo, el camino hasta sacar el máximo provecho de estas oportunidades no está exento de desafíos. Siendo los más habituales en el sector:

  • Falta de formación técnica especializada: las nuevas tecnologías exigen competencias que muchos profesionales aún no dominan, lo que limita su capacidad de competir.
  • Acceso a canales de distribución y fabricantes: entrar en las cadenas de suministro consolidadas requiere experiencia, contactos y una propuesta de valor muy clara.
  • Entorno normativo complejo: el cumplimiento de los Marcados CE, las normas UNE y otros requisitos legales demanda tiempo, inversión y un conocimiento profundo de la reglamentación.

En este punto, asociaciones sectoriales como AEPA (Asociación empresarial de puertas manuales y automáticas) desempeñan un papel crucial, ofreciendo soporte técnico, formación homologada y una red de contactos que ayuda a superar dichas barreras iniciales.

Primeros pasos para emprender con éxito 

De esta manera, queda patente cómo para superar los retos y aprovechar al máximo las oportunidades, es indispensable adoptar un enfoque práctico y estratégico. Incluyendo entre los pasos más recomendables:

  • Detectar una necesidad real en el entorno local o industrial: observar el mercado cercano y analizar qué carencias o ineficiencias pueden resolverse con soluciones de automatización.
  • Colaborar con fabricantes consolidados: establecer acuerdos que permitan acceder a productos de calidad, soporte técnico y reconocimiento de marca.
  • Invertir en formación continua: desde cursos técnicos sobre instalación y mantenimiento, hasta certificaciones específicas y actualización normativa.
  • Construir una propuesta innovadora y sólida: diseñar un modelo de negocio que responda a las demandas actuales de accesibilidad, sostenibilidad y digitalización.

AEPA invita a todos aquellos que contemplen emprender en el sector de puertas automáticas a explorar con decisión estas oportunidades. El momento es propicio: el mercado se transforma, la tecnología avanza y los apoyos institucionales están presentes. Quienes den el paso ahora tendrán la posibilidad de situarse en primera línea de un sector que seguirá creciendo en los próximos años.

Formación continua y mantenimiento predictivo en puertas automáticas: pilares técnicos para la seguridad y la eficiencia operativa

La evolución del sector de las puertas automáticas sitúa al instalador y mantenedor frente a un nuevo paradigma: el éxito profesional ya no depende exclusivamente de la habilidad práctica, sino de la capacidad de actualización continua, de la implementación de estrategias predictivas de mantenimiento y de la asunción consciente de la responsabilidad en materia de seguridad y cumplimiento normativo.

Así, el verano se configura como la estación idónea para la actualización técnica; el mantenimiento predictivo, como la herramienta indispensable para garantizar la continuidad y fiabilidad de los sistemas; y la seguridad, como el eje central que justifica cada acción del profesional.

 

En los entornos industriales y terciarios, la profesionalidad de los instaladores y mantenedores de puertas automáticas se mide por su capacidad de garantizar seguridad, fiabilidad y cumplimiento normativo en cada proyecto. La experiencia acumulada resulta valiosa, pero en un sector condicionado por la evolución tecnológica y por la actualización constante de normativas, confiar únicamente en el bagaje práctico conduce inevitablemente a la obsolescencia.

De esta manera, la formación continua se ha consolidado como un elemento estructural de la profesión. Mantenerse actualizado en normativa aplicable —como el Reglamento de Productos de la Construcción (RPC 2024)—, en sistemas de seguridad activa y pasiva, o en tecnologías de automatización avanzada, no solo mejora la calidad del servicio, sino que constituye una exigencia legal y ética para el profesional responsable.

En el mismo sentido, conceptos como el mantenimiento predictivo han pasado a ocupar un lugar central en la estrategia de explotación de puertas industriales y comerciales. Este enfoque en concreto, basado en la monitorización de parámetros de funcionamiento y en el análisis de tendencias de desgaste, permite anticipar fallos y evitar interrupciones de servicio. Así, formación y mantenimiento predictivo convergen en un mismo objetivo: proteger la integridad de las personas, asegurar la continuidad operativa y dar cumplimiento a las obligaciones normativas vigentes.

La temporada estival como ventana estratégica para la especialización del instalador

Un claro entendimiento del calendario operativo por parte de los instaladores les permite aprovechar aquellos meses con una reducción de intervenciones urgentes como una ventana estratégica para la capacitación técnica. Específicamente, las sesiones de actualización sobre normativa RPC 2024 son particularmente relevantes en épocas como la temporada estival.

Dicho marco regula con mayor precisión aspectos relacionados con la marcación CE de los productos, las obligaciones en materia de seguridad estructural y la trazabilidad documental exigida al mantenedor. La asimilación rigurosa de estos contenidos permite ofrecer un servicio conforme a derecho y con plena garantía técnica.

A su vez, el verano constituye también un momento idóneo para el perfeccionamiento en ámbitos como:

  • Dispositivos de emergencia y evacuación: integración y verificación de sistemas antipánico, pulsadores de desbloqueo y redundancias de seguridad.
  • Seguridad pasiva: actualización en barreras fotoeléctricas, sistemas de detección volumétrica y protecciones contra atrapamiento en hojas móviles.
  • Gestión de contingencias: protocolos de actuación en caso de fallo eléctrico, pérdida de red de comunicación o activación de sistemas de seguridad vinculados a BMS (Building Management Systems).

Porque el tiempo invertido en estos ámbitos durante los meses de menor carga operativa asegura que, en temporada alta, el profesional esté técnicamente preparado para responder a situaciones complejas con solvencia.

Mantenimiento predictivo como herramienta de prevención avanzada

En lo referente a la actividad anteriormente mencionada del mantenimiento en puertas automáticas, esta trasciende la mera conservación; constituyendo un elemento crítico de la seguridad activa de la instalación. La omisión de revisiones periódicas, el uso inadecuado de los equipos o la incorporación de componentes no certificados son factores que incrementan el riesgo de fallo y comprometen la integridad de la instalación.

Presentándose, en definitiva, como la metodología más eficiente para garantizar la continuidad del servicio y la conformidad normativa. A diferencia del mantenimiento correctivo o incluso del preventivo tradicional, el predictivo se fundamenta en la vigilancia continua de parámetros operativos y en la detección precoz de desviaciones.

Parámetros de referencia a monitorizar en puertas automáticas incluyen:

  • Consumo energético anómalo en motores y cuadros de control.
  • Incremento progresivo de vibraciones en sistemas de transmisión.
  • Variación de tiempos de apertura y cierre respecto a los valores nominales de diseño.
  • Generación de ruidos mecánicos indicativos de desgaste en engranajes o rodillos.
  • Alteraciones en la respuesta de dispositivos de seguridad (fotocélulas, sensores de presión, bandas sensibles).

Las tecnologías disponibles actualmente permiten una implementación cada vez más precisa de estos planes:

  • Sensores IoT integrados, que registran en tiempo real ciclos de uso y parámetros eléctricos.
  • Plataformas de mantenimiento conectado, capaces de generar alarmas automáticas y planificar intervenciones antes de que se produzca la avería.
  • Software de análisis predictivo, que utiliza algoritmos para identificar patrones de fallo incipiente.

La aplicación de estas herramientas, combinada con la formación continua del profesional, refuerza la capacidad de anticipación y posiciona al instalador como garante de la seguridad operativa de la instalación.

Seguridad y responsabilidad profesional

El vínculo entre formación, mantenimiento y seguridad se materializa en la responsabilidad técnica y legal del instalador y mantenedor. Una puerta automática sin revisiones periódicas o con componentes no conformes deja de ser un elemento fiable para transformarse en un riesgo operativo con consecuencias tangibles:

  • Riesgos para las personas: atrapamientos, bloqueos de salidas de emergencia o fallos en entornos de evacuación.
  • Impacto en la actividad industrial: interrupciones de procesos logísticos, retrasos en cadenas de producción o pérdidas económicas por tiempos de inactividad.
  • Repercusiones legales: sanciones por incumplimiento del RPC 2024 y responsabilidad civil derivada de accidentes atribuibles a deficiencias de mantenimiento.

El profesional del sector no puede desligar su labor técnica de esta responsabilidad. La calidad de cada intervención, la trazabilidad de cada revisión y la transparencia en la documentación entregada al cliente son parte de su deber profesional.

Y es que la seguridad de una puerta automática no se asegura en el momento de la instalación, sino en la constancia de un mantenimiento técnicamente correcto, predictivo y conforme a la normativa vigente.

Puertas automáticas en hospitales: cómo cumplir el RPC 2024

En el ecosistema de los hospitales, cada componente arquitectónico cumple una función crítica, ocupando las puertas automáticas un lugar central por su función de ejercer tanto como elementos de paso, como también de garantes de la seguridad, el control ambiental y la eficiencia operativa.

Una serie de funcionalidades que ha provocado que la entrada en vigor del nuevo Reglamento Europeo de Productos de Construcción (RPC 2024) introduzca nuevas exigencias en lo que a seguridad, trazabilidad, sostenibilidad y digitalización se refiere, afectando de manera directa a la fabricación e instalación de estos sistemas en entornos sanitarios. Un escenario en el que la puerta automática deja de ser un accesorio para convertirse en una pieza clave para el correcto funcionamiento hospitalario.

Exigencias del RPC 2024: seguridad, trazabilidad, sostenibilidad y digitalización

El RPC 2024 refuerza los criterios para los productos de construcción, incorporando requisitos específicos que van más allá del mero cumplimiento mecánico. Para las puertas automáticas, esto se traduce en una obligación clara: garantizar niveles elevados de seguridad estructural y funcional, asegurar la trazabilidad de todos los componentes, facilitar un Pasaporte Digital de Producto (DPP) con toda la información técnica y de sostenibilidad, y reducir el impacto ambiental durante su ciclo de vida.

En los hospitales, donde el funcionamiento continuo y seguro de estas puertas puede afectar directamente a la salud de los pacientes, estas exigencias cobran una importancia vital. Haciendo que cada sistema deba estar documentado, ensayado y certificado conforme a los nuevos estándares; asegurando su eficacia en condiciones normales y extremas.

Además, el nuevo reglamento armoniza los criterios para evaluar el impacto ambiental, impulsando a los fabricantes a considerar aspectos como el uso de materiales reciclados, la durabilidad y la eficiencia energética cuando sea aplicable.

Normas técnicas aplicables a puertas automáticas hospitalarias

En el ámbito sanitario, el cumplimiento normativo no es opcional, sino una necesidad funcional. La norma UNE-EN 16005:2023+A1:2024 regula la seguridad de uso de puertas automáticas peatonales, siendo de aplicación general.

Sin embargo, en zonas especialmente sensibles como quirófanos, unidades de cuidados intensivos o salas limpias, entra en juego la norma UNE 85170:2016, que establece requisitos específicos sobre hermeticidad, higiene, facilidad de limpieza y adaptación a presiones controladas.

Aunque la norma UNE 85170:2016 no ha cambiado, el RPC 2024 modifica la forma en que se demuestra la conformidad y se obtiene el marcado CE para estos productos. El marcado CE será ahora más detallado y deberá cumplir con los nuevos procedimientos armonizados y digitales. La norma sigue siendo la base técnica, pero enmarcada en un entorno más exigente en cuanto a transparencia, documentación digital y criterios ambientales.

Accesibilidad universal y evacuación en emergencias

Uno de los pilares de la arquitectura hospitalaria moderna es la accesibilidad universal. Las puertas automáticas deben facilitar el paso a todas las personas, independientemente de sus capacidades, según los principios recogidos en la UNE-EN 17210. Lo que implica integrar sistemas de apertura sin contacto, tiempos de respuesta adaptados y señalización perceptible tanto visual como auditivamente.

En paralelo, los protocolos de emergencia deben prever fallos de suministro eléctrico, garantizando que las puertas puedan abrirse de forma inmediata mediante desbloqueo manual o fuentes de energía auxiliar. Un tipo de funcionalidad esencial para una evacuación segura y ordenada, especialmente en situaciones críticas.

Comparativa con otros entornos y roles clave del sector

En comparación con sectores como el comercial o el industrial, el entorno hospitalario impone un nivel mucho más exigente. La fiabilidad, la facilidad de desinfección, el control de la presión ambiental y la capacidad de respuesta ante emergencias convierten a la puerta automática en un sistema complejo.

Por ello, tanto los fabricantes como los instaladores deben implicarse desde las fases iniciales del diseño arquitectónico, proponiendo soluciones específicas que cumplan con todas las exigencias normativas y funcionales. La colaboración temprana y continua es clave para lograr instalaciones eficaces, seguras y duraderas.

El periodo de transición previsto por el RPC 2024 permite que los fabricantes se adapten progresivamente. El anterior Reglamento (UE) nº 305/2011 coexistirá con el nuevo hasta el año 2040, aunque se espera una adopción anticipada por parte de las empresas más competitivas.

Recomendaciones para proyectos hospitalarios en fase de renovación o adaptación

En proyectos de reforma o ampliación hospitalaria, es esencial realizar un análisis detallado de las necesidades específicas de cada área: urgencias, quirófanos, zonas públicas, UCI, etc. De esta manera, cada espacio tiene exigencias propias en cuanto a tipo de apertura, niveles de hermeticidad, fluidez de tránsito y protocolos de emergencia.

Involucrar desde el inicio a fabricantes certificados y seguir las guías técnicas publicadas por AEPA garantiza que las soluciones instaladas cumplan la ley, y mejoran significativamente la seguridad y eficiencia del entorno hospitalario. Elegir correctamente el tipo de operador, los sistemas de seguridad activa y pasiva y los mecanismos de apertura alternativa no es una cuestión secundaria, sino una decisión que impacta directamente en la calidad asistencial.

Puertas automáticas y apagones: ¿estamos preparados para la emergencia?

El reciente apagón masivo que afectó a amplias zonas del país ha puesto sobre la mesa una pregunta crítica para todo el sector: ¿estamos realmente preparados con nuestras puertas automáticas en emergencias eléctricas?

Lejos de ser un escenario hipotético, se trata de una contingencia real que exige una respuesta técnica, normativa y de responsabilidad profesional.

El pasado mes de abril, un corte masivo de electricidad afectó a la mayor parte de la península ibérica, dejando sin suministro a innumerables viviendas, negocios y servicios esenciales en cuestión de instantes. Según informó Red Eléctrica esa misma tarde, el incidente, inédito hasta la fecha, fue provocado por una caída brusca de 15.000 MW, lo que representó el 60% del consumo eléctrico en ese momento. Durante varios minutos, el sistema español quedó aislado de la red europea, desencadenando un efecto dominó que colapsó la distribución. A pesar de que la electricidad se reanudó paulatinamente, la normalidad no se alcanzó hasta transcurridas varias horas, cuando se logró recuperar casi la totalidad del servicio.

Una incidencia con consecuencias inmediatas: las fábricas paralizaron su producción, los centros de distribución sufrieron retrasos, los hospitales implementaron medidas de contingencia y las distintas plataformas digitales colapsaron. Y aunque el origen del fallo sigue en estudio, el episodio ha reabierto el debate sobre la capacidad de resistir un evento de tal envergadura.

Algo especialmente relevante no tanto en los sectores anteriormente mencionados, como lo es en aquellos que prestan sus soluciones a todos ellos. En concreto, en el ámbito de las puertas automáticas, la seguridad pasiva no es una opción: es un pilar fundamental. A diferencia de la seguridad activa (detectores, sensores, automatismos), la seguridad pasiva hace referencia a las capacidades físicas y mecánicas del sistema para garantizar accesibilidad, evacuación y funcionamiento mínimo en caso de fallo total del suministro.

Esto implica que las puertas automáticas en emergencias eléctricas, ante una pérdida de alimentación, deben seguir garantizando la protección de las personas y los bienes, ya sea permitiendo la apertura manual, activando un desbloqueo de emergencia o accionando una batería de respaldo. Porque, en entornos como hospitales, centros comerciales, edificios de oficinas o instalaciones industriales, la puerta automática no es solo un punto de paso: es parte del sistema integral de evacuación y control de accesos. Y una puerta que no se abre durante una evacuación de emergencia no es solo un fallo técnico: es una amenaza directa a la vida.

En este sentido, la funcionalidad crítica de estos dispositivos ante situaciones inesperadas debe ser evaluada, testeada y certificada con el mismo rigor que cualquier otro sistema de protección activa contra incendios o catástrofes.

 

RPC 2024: obligaciones normativas más allá del cumplimiento mínimo

Teniendo en cuenta este tipo de eventualidades y sus posibles riesgos, el nuevo Reglamento de Productos de Construcción (RPC) 2024 ha reforzado el marco técnico en lo relativo a puertas motorizadas, correderas, batientes y enrollables. Entre sus exigencias más destacadas se encuentra la obligación de integrar dispositivos de desbloqueo manual, baterías de respaldo o sistemas autónomos de apertura ante cortes eléctricos.

Un marco que también sirve para establecer las funciones de unos fabricantes, instaladores y mantenedores que deberán garantizar no solo la conformidad del producto en condiciones normales, sino su comportamiento seguro en situaciones críticas. De esta manera, la trazabilidad documental, la verificación de sistemas de emergencia y el mantenimiento periódico destacan como elementos imprescindibles en la cadena de conformidad.

En lo referente a estos últimos, los mantenedores, mientras que el fabricante diseña y garantiza la conformidad del producto y el instalador asegura su correcta integración en obra, el mantenedor es quien vela por la seguridad operativa a lo largo de toda la vida útil del sistema. Siendo los responsables de verificar periódicamente que los dispositivos de desbloqueo manual, baterías de respaldo y sistemas de emergencia estén plenamente funcionales, garantizando que, incluso años después de la instalación, la puerta automática responda como debe en caso de fallo eléctrico o emergencia. Una labor imprescindible para cumplir los requisitos del RPC 2024, que establece no solo la conformidad inicial, sino también la conservación del rendimiento técnico y de seguridad en el tiempo.

 

El compromiso de AEPA: seguridad real, no solo regulatoria

Desde la Asociación Empresarial de Puertas Automáticas (AEPA) destacamos que el riesgo de colapso energético, ciberataques o emergencias climáticas no son escenarios teóricos, sino amenazas reales que deben ser anticipados por el sector.Una filosofía que ha llevado a AEPA a impulsar activamente la profesionalización del sector, concienciando a los protagonistas (fabricantes, instaladores, mantenedores) que vayan más allá de lo exigido por la normativa, promoviendo la formación, la concienciación y la adopción de buenas prácticas que garanticen la seguridad real en el uso de puertas automáticas. Nuestro compromiso es con el usuario final, con su integridad, y con la profesionalización del sector ante un futuro cada vez más exigente.

El nuevo Reglamento Europeo de Productos de Construcción (RPC 2024)

Resumen de la Jornada Ministerio de Industria /UNE del 30 de enero de 2025

 

INTRODUCCION

Principales novedades del Reglamento

 El RPC 2024 sustituirá al reglamento vigente desde 2011 e introduce cambios clave:

  • Marcado CE: Se establecen reglas más detalladas para la certificación de productos de construcción en la UE.
  • Digitalización: Se impulsa el pasaporte digital de producto (DPP) para mejorar la trazabilidad y transparencia.
  • Sostenibilidad: Se armonizan criterios para evaluar el impacto ambiental de los productos a lo largo de su ciclo de vida.
  • Normalización técnica: Se refuerza el papel de las normas europeas para facilitar el cumplimiento del reglamento.

Periodo de coexistencia

El nuevo reglamento tendrá un periodo de transición para que los fabricantes puedan adaptarse progresivamente a los nuevos requisitos. Aunque no se ha especificado una fecha exacta, se espera que haya un plazo razonable para la implementación sin generar incertidumbre en el sector.

En cualquier caso, coexistirán el RPC 2011 y el RPC 2024 hasta el año 2040. El fabricante elegirá bajo que Reglamento continua su producción; aunque es esperable que por competitividad los fabricantes se adapten a la mayor brevedad para no ser expulsados del mercado.

 

DESARROLLO

1. Datos Generales del Evento

  • Fecha: 30 de enero de 2025
  • Lugar: Salón de Actos de la sede del Ministerio de Industria y Turismo. Madrid.
  • Audiencia: Más de 800 asistentes
  • Objetivo: Presentar el nuevo reglamento que sustituirá al actual (de 2011) y anunciar novedades orientadas a la transición ecológica, digital e innovadora del sector sin generar alarma en los fabricantes.

 2. Intervinientes y sus Cargos

Durante la jornada participaron representantes de diversas instituciones y organismos. Entre ellos se encuentran:

  • Alberto Ruiz Rodríguez – Ministerio de Industria y Turismo
  • José Manuel Prieto Barrio – Subdirector General de Calidad y Seguridad Industrial, Ministerio de Industria y Turismo
  • Javier García Díaz – Director General de UNE y Vicepresidente de ISO
  • Óscar Nieto Sanz – Representante de la Comisión Europea
  • Jorge Jimeno Bernal – Ministerio de Industria y Turismo
  • Marta Sánchez de Juan – Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible
  • Raquel Martínez Egido – Representante de UNE
  • Sergio Vázquez Jiménez – Representante de la Organización Europea de Evaluación Técnica (EOTA) Isabel Marcos Anasagasti – Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana
  • Aitor Aragón Basabe – Representante de UNE
  • Luis Rodulfo Zabala – Representante de la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (CEPCO) y UNE

3. Temas y Puntos Clave Tratados

Sustitución y Actualización Normativa:

  • El nuevo RPC 2024 sustituirá al reglamento vigente de 2011. Recomendamos la lectura del artículo que explica dicha modificación en el siguiente enlace: https://aepa.ws/protocolos-seguridad-puertas-industriales-normativas/
  • Se establecen nuevas directrices sobre el marcado CE, lo que permitirá comercializar los productos de construcción en toda la Unión Europea mediante unas reglas uniformes y conocidas en todos los Estados miembros.

Especificaciones Técnicas y Normalización:

  • Se profundiza en el proceso de elaboración de las especificaciones técnicas de los productos.
  • Se busca una mejor integración con los códigos de construcción nacionales, facilitando el cumplimiento normativo.

Digitalización y Transparencia:

  • Se impulsa la implantación del Pasaporte Digital de Producto (DPP), que mejorará la trazabilidad y la transparencia de la información técnica y de desempeño de cada producto.

 Sostenibilidad y Transición Ecológica:

  • Se integran criterios de evaluación del impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida de los productos, favoreciendo la sostenibilidad en el sector de la construcción.

Periodo de Coexistencia:

  • Se establece un periodo de transición en el que convivirán el reglamento actual y el nuevo RPC 2024.
  • Este periodo está diseñado para que los fabricantes dispongan de un margen adecuado para adaptarse progresivamente a los nuevos requisitos, garantizando una transición ordenada sin generar sobresaltos en el mercado.
  • Prácticamente hasta el año 2.040 el fabricante podrá optar por seguir fabricando con bajo el RPC 2.011, o adaptarse al RPC 2024, desde que sus normas de producto se hayan actualizado.

4. Enfoque para los Fabricantes

La jornada enfatizó un planteamiento gradual y de colaboración con el sector. Los ponentes destacaron que, mediante esta transición, se busca:

  • Proporcionar seguridad jurídica y técnica a las empresas.
  • Evitar impactos negativos y generar confianza en los fabricantes.
  • Favorecer una industria de la construcción sostenible y digitalizada sin necesidad de alarmarse por cambios bruscos.

 

Sustitución y actualización normativa del nuevo Reglamento de Productos de Construcción (RPC 2024), ¿quiénes participan en el proceso a nivel europeo y nacional, y cómo se va a llevar a cabo esa transición?:

A Nivel Europeo

  • Mecanismos de actualización: Una vez publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea, el reglamento es de aplicación obligatoria en todos los Estados miembros sin necesidad de transposición.
  • La Comisión Europea ejerce competencias delegadas y de ejecución, mediante las cuales se emitirán actos complementarios y actualizaciones técnicas que irán afinando aspectos específicos del reglamento. Esto incluye la actualización periódica de las especificaciones técnicas armonizadas, que orientan el marcado CE y otros requisitos esenciales del reglamento: Aquí se produce el esfuerzo de actualización más relevante y se procederá a la modificación en profundidad de más de 500 normas armonizadas de productos industriales, de las cuales más de las 2/3 partes pertenecen al sector de la construcción; y entre ellas las UNE-EN relativas al sector de las puertas y sus normas de producto.
  • Para productos sin norma armonizada se sigue el camino EOTA para obtener voluntariamente el EDA (Documento de Evaluación Europea) y el ETA (Evaluación Técnica Europea) que juntos proporcionan información fiable de los productos, permitiendo y facilitando su libre circulación por Europa.

A Nivel Nacional (España)

  • Entidades responsables y coordinación: En España, la actualización normativa está coordinada principalmente por el Ministerio de Industria y Turismo, en estrecha colaboración con organismos como la Asociación Española de Normalización (UNE). Estos organismos se encargan de armonizar la normativa europea con el marco legal interno, garantizando que los criterios técnicos y de seguridad de los productos de construcción se mantengan alineados con los requisitos de la Unión Europea.
  • Metodología de implementación: El proceso se desarrolla de forma progresiva:
    • Actualización gradual de especificaciones técnicas: Se revisan y actualizan las especificaciones técnicas armonizadas para cada categoría de producto. Durante el período de transición, convivirán el antiguo reglamento y el nuevo, permitiendo que los fabricantes vayan adaptando sus procesos y productos sin sufrir cambios bruscos.
    • Formación e información: Se organizan sesiones de capacitación, reuniones con actores clave del sector y se dispone de material informativo detallado para que el sector comprenda y adopten los nuevos requisitos.
    • Digitalización y trazabilidad: Se impulsa la implantación del Pasaporte Digital de Producto, que facilitará el acceso a la información sobre conformidad, características técnicas y el desempeño medioambiental, lo cual contribuye a mejorar la transparencia y la trazabilidad de los productos.

 

Este enfoque de transición gradual está diseñado para ofrecer seguridad jurídica y técnica a los fabricantes, permitiendo una adaptación cómoda a la nueva normativa sin generar alarma ni incertidumbre en el mercado.

Recomendamos el atento visionado de la Jornada del Ministerio de Industria/ UNE que está colgada en YOUTUBE en la siguiente extensión: https://www.youtube.com/watch?v=74yZR3obNiQ&ab_channel=MinisteriodeIndustriayTurismo

Este resumen está extraído de las ponencias de dichas jornadas.

 

ESPECIAL PARA ASOCIADOS: Aquellos asociados que lo soliciten podrán obtener los PowerPoint de las diversas ponencias de las Jornadas.

Protocolos de seguridad en la instalación de puertas industriales: qué establecen las normativas actuales

La instalación de puertas industriales es un proceso técnico y riguroso que debe cumplir con normativas específicas para garantizar la seguridad de las personas y las instalaciones. Además, el cumplimiento de las normativas de seguridad en la instalación de puertas industriales es esencial para prevenir accidentes y garantizar la operatividad del sistema. Los protocolos actuales establecen medidas precisas para la protección de los usuarios y obligan tanto a fabricantes como a instaladores y propietarios a cumplir con estrictos requisitos técnicos y de mantenimiento.

Las puertas industriales desempeñan un papel fundamental en entornos de alto tránsito, como fábricas, almacenes, centros logísticos y establecimientos comerciales, donde cumplen una función que va más allá del simple control de accesos, ya que también influyen en la seguridad laboral, la eficiencia operativa y la protección de bienes y personas. Sin embargo, debido a su peso, tamaño y automatización, estos sistemas pueden representar un alto riesgo si no se instalan correctamente o si carecen de los dispositivos de seguridad adecuados.

Los accidentes derivados de un mal funcionamiento, como atrapamientos, aplastamientos o fallos estructurales, pueden tener consecuencias graves, tanto en términos de lesiones personales como de daños materiales. Por ello, la instalación segura de estas puertas es un aspecto crítico que requiere la aplicación de estrictos protocolos basados en normativas especializadas. En este contexto, las normativas de seguridad han evolucionado para establecer requisitos técnicos precisos que garanticen la fiabilidad de las puertas industriales desde su diseño hasta su mantenimiento.

La regulación en este ámbito busca minimizar los riesgos asociados a su uso y establecer estándares de calidad en la fabricación e instalación. Cumplir con estas normativas no solo es una obligación legal para fabricantes e instaladores, sino también una garantía de seguridad para los usuarios finales. La aplicación de estos estándares contribuye a la reducción de accidentes, mejora la durabilidad de los sistemas y asegura su correcto funcionamiento en condiciones exigentes.

 

Normativas aplicables a la seguridad en puertas industriales

La seguridad en la instalación y uso de puertas industriales está regulada por un conjunto de normativas europeas y nacionales que establecen requisitos específicos para minimizar los riesgos. Entre ellas, destaca la UNE-EN 13241, norma armonizada bajo el Reglamento Europeo de Productos de la Construcción (UE 305/2011), -recientemente objeto de modificación por el Reglamento UE 2024/3110, mediante el cual se establecen reglas armonizadas para la comercialización de productos de construcción, y que sustituirá al anteriormente mencionado- que establece los criterios de seguridad y prestaciones que deben cumplir las puertas industriales, comerciales y de garaje antes de su instalación. Esta norma define aspectos esenciales como la resistencia al viento, la seguridad mecánica y la compatibilidad electromagnética, asegurando que el producto sea seguro y fiable antes de su puesta en servicio.

Dentro de este marco normativo, otras regulaciones complementarias garantizan la seguridad en diferentes aspectos del ciclo de vida de una puerta industrial. La UNE-EN 12453 se centra en la seguridad de uso de puertas motorizadas, especificando medidas de protección contra el atrapamiento, aplastamiento y otros riesgos mecánicos. En paralelo, la UNE-EN 12445 establece los métodos de ensayo para verificar que una puerta cumple con los requisitos de seguridad antes de su instalación. En lo que respecta a la seguridad eléctrica, la UNE-EN 60335-2-103 regula los motores y sistemas de automatización, exigiendo medidas de protección contra fallos eléctricos y sobrecargas.

Por otro lado, la UNE 85635 es una normativa clave en la instalación, uso y mantenimiento de puertas industriales. Esta norma establece procedimientos para una instalación segura, el mantenimiento periódico y la adecuación de puertas antiguas a nuevas exigencias normativas. Su cumplimiento es fundamental para garantizar que la seguridad no se vea comprometida con el paso del tiempo. En conjunto, estas normativas proporcionan un marco regulador sólido que permite que la instalación de puertas industriales cumpla con los más altos estándares de seguridad, protegiendo tanto a los usuarios como a las infraestructuras donde se instalan.

 

Principales riesgos y medidas de seguridad

Los principales riesgos asociados a las puertas industriales incluyen aplastamiento, impacto, atrapamiento y electrocución. Para mitigar estos peligros, las normativas exigen la implementación de los siguientes protocolos:

Eliminación de puntos peligrosos: según la norma UNE-EN 12453, es imprescindible adoptar medidas para evitar el atrapamiento y el aplastamiento durante el funcionamiento de la puerta. Esto se consigue mediante:

  • Distancias de seguridad adecuadas para evitar atrapamientos entre hojas móviles y fijas.
  • Protección mecánica, como cubiertas o resguardos en las zonas de cizallamiento.
  • Limitación de fuerzas, asegurando que las puertas motorizadas no ejerzan más de 150 N de fuerza estática y 400 N de fuerza dinámica.

Seguridad en bordes de cierre: los bordes de cierre de las puertas deben incluir sistemas de detección que detengan o inviertan el movimiento en caso de obstáculo. Se pueden emplear:

  • Sensores de contacto (EPSP): dispositivos que detectan presión en el borde de la puerta.
  • Sensores sin contacto (EPES): detectores fotoeléctricos que evitan el impacto antes de que ocurra.

Seguridad eléctrica: las puertas motorizadas deben cumplir con la UNE-EN 60335-2-103, que exige:

  • Interruptores de desconexión accesibles y protegidos contra activaciones accidentales.
  • Protección contra cortocircuitos y fallos en los finales de carrera.
  • Protección IPX4 para motores expuestos al exterior.

Procedimientos de instalación

 El correcto montaje de una puerta industrial es clave para su seguridad. La normativa UNE 85635 establece que:

  • El instalador debe ser un profesional cualificado y seguir estrictamente las instrucciones del fabricante
  • Se debe verificar la seguridad mediante pruebas de funcionamiento antes de la puesta en servicio.
  • El usuario debe recibir documentación sobre uso, mantenimiento y medidas de seguridad.

 

Obligaciones del propietario y mantenimiento

A su vez, el propietario de la puerta tiene también la obligación de garantizar su correcto uso y mantenimiento; lo que implica:

  • Revisiones periódicas. Las operaciones de mantenimiento de las puertas de garaje, comerciales e industriales deben ser definidas y proporcionadas por el fabricante de las mismas, en cumplimiento de la norma UNE-EN 12635. A falta de dichas instrucciones o libro es de utilidad seguir las operaciones y frecuencia de mantenimiento recomendada en la norma AENOR UNE 85635.
  • Notificación inmediata de fallos al mantenedor autorizado.
  • Adecuación a nuevos requisitos normativos cuando sea necesario.

 

Recomendamos examinar nuestras guías colgadas en esta página web en los banners de su cabecera.